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Crisis educativa en Cuba persiste con falta de maestros y cortes de luz en el inicio de clases

Redacción BM Online•16 de octubre de 2026 a las 01:50 a. m.•La Habana

Niños con pañoletas escolares formados en un pasillo bajo cuadros de Ernesto Che Guevara y Fidel Castro.

La crisis educativa en Cuba condiciona el desarrollo del ciclo lectivo mientras el régimen insiste en mantener las clases presenciales pese al desabastecimiento generalizado. Las autoridades de la isla confirmaron que el sistema escolar opera en medio de severos cortes de energía eléctrica, falta de combustible y un pronunciado déficit de docentes. El escenario refleja las dificultades materiales cotidianas que afrontan las familias y los trabajadores de las instituciones educativas.

El Ministerio de Educación reconoció que el inicio de las actividades escolares demandó sacrificios extraordinarios a los estudiantes y al plantel laboral en diversas provincias. De una matrícula global calculada en 1,5 millones de alumnos, cerca de 11.000 menores deben recurrir a modalidades a distancia o a concurrencias irregulares debido a problemas de transporte. Esta cifra evidencia una leve reducción frente a los 33.000 alumnos desvinculados el curso previo, aunque la precariedad de los servicios básicos continúa obstaculizando el acceso formal a las aulas.

Factores de la crisis educativa en Cuba

El funcionamiento de los colegios se encuentra condicionado por un déficit de educadores que todavía ronda el 14% de la cobertura necesaria. Al inicio del periodo lectivo, las estadísticas oficiales contabilizaban más de 21.000 puestos vacantes en todo el territorio cubano. Las mayores complicaciones para cubrir los cargos se concentran en La Habana, Matanzas, Sancti Spíritus y Camagüey, donde los planteles quedaron notablemente reducidos.

Para atenuar la falta de maestros, el gobierno recurrió a la contratación de docentes jubilados, estudiantes universitarios en formación y profesionales de otros rubros. Esta estrategia de emergencia permite registrar estadísticamente una cobertura del 86%, pero no resuelve la pérdida de personal experimentado. La fuga de profesionales responde de forma directa a la depreciación salarial, dado que el sector percibe remuneraciones mensuales promedio de 5.824 pesos cubanos, equivalentes a siete dólares en el mercado informal.

Sobrecarga laboral y carencias materiales

Frente al éxodo docente, el sistema escolar dispuso compensaciones económicas por sobrecarga horaria para aquellos maestros que acepten asumir aulas adicionales. Las autoridades admitieron las limitaciones de esta alternativa, remarcando que la meta pedagógica requiere contar con educadores titulares en cada curso en vez de sobreexigir al personal disponible. Al mismo tiempo, se ofrecieron incentivos de antigüedad para estimular el regreso de retirados a las salas de clase.

A la escasez de educadores se suman las fallas en el suministro eléctrico y la escasez de combustible que paralizan el transporte escolar. En diversos internados y centros de jornada completa, la falta de gas licuado obligó a elaborar los alimentos diarios con leña o carbón. Esta realidad profundiza la crisis educativa en Cuba, alterando la rutina pedagógica y sanitaria en los establecimientos públicos.

Advertencia internacional y flexibilización de normas

La industria textil estatal tampoco logró abastecer la demanda requerida de prendas escolares, alcanzando apenas una cobertura cercana al 49% tras un arranque crítico del 12%. Ante este contratiempo logístico, el Ministerio de Educación flexibilizó la obligatoriedad del uniforme para evitar que la vestimenta constituya un motivo de exclusión. La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura alertó que la enseñanza en la isla atraviesa un riesgo severo que podría comprometer el porvenir de las nuevas generaciones.

Para observadores internacionales y analistas en la región, la evolución del modelo escolar cubano representa un punto de atención sobre el deterioro institucional derivado de problemas económicos estructurales. La política oficial intenta sostener la presencialidad en las aulas a través de medidas paliativas, mientras los padres de familia asumen crecientes costos particulares en útiles y traslados. La resolución de este conflicto dependerá de reformas integrales capaces de garantizar condiciones laborales dignas y servicios básicos estables.

Datos clave

  • Déficit docente extendido: El sistema escolar comenzó el curso lectivo con más de 21.000 plazas sin cubrir y una cobertura de maestros situada en el 86%.
  • Salarios deteriorados: Los profesores perciben alrededor de 5.824 pesos cubanos mensuales, una suma que representa cerca de siete dólares en el mercado cambiario informal.
  • Alumnos afectados: Alrededor de 11.000 estudiantes no asisten de forma regular y toman clases virtuales o alternadas debido a fallas de transporte.
  • Dificultades en servicios: Los cortes de luz continuos y la falta de gas licuado forzaron a varias instituciones educativas a cocinar con leña y carbón.

Fuente: infobae.com

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