El contrabando de licores motivó una serie de procedimientos policiales que culminaron con la incautación de 6.408 unidades de bebidas alcohólicas y energéticas en Costa Rica. Los operativos fueron desarrollados de manera conjunta por efectivos de la Fuerza Pública y agentes de la Policía de Control Fiscal en las localidades de Pérez Zeledón y Parrita. Los cargamentos eran trasladados a bordo de cuatro vehículos que resultaron interceptados durante verificaciones viales rutinarias.
El Ministerio de Hacienda costarricense informó que las cargas carecían de los respaldos aduaneros requeridos para su libre circulación. Este tipo de controles carreteros busca mitigar la evasión impositiva y el ingreso irregular de productos procedentes de pasos limítrofes, una problemática que también resulta habitual en las rutas comerciales de América Latina.
Intervenciones vehiculares y sospechas por contrabando de licores
La mayor parte del decomiso se concentró en el cantón josefino de Pérez Zeledón. En ese sector, los uniformados retuvieron dos rodados en los distritos de San Pedro y Daniel Flores, donde hallaron 4.647 envases de bebidas diversas. Conforme con los reportes oficiales preliminares, estos cargamentos ingresaron presuntamente por la frontera sur del territorio costarricense.
Tres personas de apellidos González, Álvarez y Barrantes quedaron vinculadas formalmente a estas actuaciones de fiscalización. Los registros de seguridad revelaron que dos de los sospechosos cuentan con antecedentes: Álvarez por presunta legitimación de capitales y Barrantes por transporte ilegal de bebidas alcohólicas. No obstante, las autoridades no especificaron si se dictó la detención preventiva ni detallaron el valor estimado de los bienes incautados.
Operativos viales sobre la carretera Costanera
El segundo procedimiento tuvo lugar en el cantón de Parrita, ubicado en la provincia de Puntarenas. Durante labores de vigilancia preventiva sobre la transitada carretera Costanera, las patrullas policiales interceptaron otros dos automóviles que transportaban cargamentos sospechosos. La inspección física permitió comprobar que los rodados estaban repletos de cajas con botellas y latas ocultas.
En uno de los vehículos se contabilizaron 1.320 unidades de bebidas, mientras que en el segundo rodado se hallaron otros 488 recipientes. Ambas cantidades sumaron 1.808 artículos decomisados en esa jurisdicción costera, los cuales completaron el total de 6.408 productos sacados de circulación en la jornada.
El procedimiento de la Policía de Control Fiscal
La totalidad de la carga confiscada fue derivada a los depósitos de la Policía de Control Fiscal para su recuento minucioso y verificación arancelaria. Como dependencia técnica adscrita al Ministerio de Hacienda, este cuerpo especializado tiene a su cargo indagar infracciones vinculadas al ingreso, transporte, almacenamiento y venta ilegal de mercaderías. El esquema investigativo busca precisar los tributos que se pretendieron evadir en perjuicio de las arcas públicas.
Las autoridades fiscales destacaron que las alertas comunitarias representan un insumo clave para desarticular estas cadenas de distribución clandestina. La comercialización no autorizada de bebidas alcohólicas representa riesgos para la recaudación fiscal y vulnera los esquemas de competencia leal en el mercado formal, por lo que las investigaciones sobre posibles redes continuarán abiertas.
Datos clave
- Volumen incautado: Oficiales de seguridad decomisaron 6.408 unidades de licores y bebidas energéticas sin respaldo legal.
- Zonas intervenidas: Las inspecciones se concentraron en los cantones de Pérez Zeledón y Parrita en cuatro rodados.
- Sujetos involucrados: Tres personas quedaron bajo la lupa fiscal, dos de ellas con antecedentes por delitos económicos y traslado clandestino.
- Organismo actuante: La Policía de Control Fiscal del Ministerio de Hacienda encabeza el recuento y las investigaciones tributarias.






