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La NASA analiza el clima de exoplanetas con datos del telescopio James Webb y prepara el Roman

Redacción BM Online•26 de septiembre de 2026 a las 06:20 p. m.•Estados Unidos

Estructura del telescopio Nancy Grace Roman en laboratorio junto al espejo dorado hexagonal del James Webb en el espacio.

El estudio del clima de exoplanetas dio un salto fundamental tras las recientes mediciones de los observatorios espaciales de la NASA en Estados Unidos. Los científicos analizan variaciones de brillo y temperatura en cuerpos distantes para formular los primeros pronósticos atmosféricos fuera de nuestro sistema solar. Estas investigaciones marcan una nueva etapa en la astronomía moderna al intentar comprender cómo evolucionan las atmósferas lejanas.

Avances para descifrar el clima de exoplanetas

La meteorología en mundos lejanos exige un proceso complejo que va más allá de capturar una sola imagen del espacio. Para construir modelos fiables, los astrónomos necesitan registrar datos de presión, humedad, viento y nubosidad a lo largo del tiempo. Aunque todavía no es posible determinar si lloverá en un día específico, el propósito actual busca detectar las reglas físicas y la estabilidad que ordenan estas atmósferas.

En este escenario, el telescopio espacial James Webb aporta capacidades únicas mediante la detección infrarroja de calor y compuestos químicos. Por su parte, el futuro observatorio Nancy Grace Roman explorará la luz visible para sumar nuevos mundos al catálogo de observación directa. La combinación de ambas herramientas permite a los expertos estudiar el clima de exoplanetas gigantes y evaluar su comportamiento durante múltiples rotaciones.

Las observaciones atmosféricas en SIMP 0136

El caso central de esta investigación se enfocó en SIMP 0136, una enana marrón localizada a unos 20 años luz de la Tierra. Este tipo de objeto posee una masa superior a la de un planeta gigante, pero carece de la fusión de hidrógeno propia de las estrellas. Debido a que puede observarse sin la interferencia del resplandor de un astro cercano, funciona como un laboratorio natural invaluable.

A través del análisis de componentes principales, el equipo científico redujo mediciones complejas de luz a patrones recurrentes de brillo. Los datos confirmaron la presencia de tres estados meteorológicos bien definidos. Uno de ellos presentó temperaturas elevadas acompañadas de nubes finas, mientras que otras regiones registraron temperaturas más bajas con capas densas que alcanzaban zonas altas de la atmósfera.

La investigadora Merle Schrader, del Trinity College de Dublín, destacó que estos factores meteorológicos persisten a pesar de que la apariencia atmosférica cambie durante las rotaciones. En la misma línea, la profesora Johanna Vos señaló que aplicar este método a diversos cuerpos celestes ayudará a perfeccionar los modelos sobre el clima de exoplanetas. Esta técnica ahorra recursos de cómputo al focalizarse en los procesos físicos esenciales.

El instrumental tecnológico del telescopio Roman

Para superar la dificultad de distinguir un cuerpo celeste cerca de una estrella brillante, la NASA lanzó el telescopio Nancy Grace Roman el 30 de agosto pasado. El despegue se realizó desde el Centro Espacial Kennedy a bordo de un cohete Falcon Heavy de SpaceX. El observatorio viaja rumbo al punto de Lagrange L2, a 1,5 millones de kilómetros de la Tierra.

El observatorio incorpora el coronógrafo CGI, un instrumento óptico avanzado que bloquea el brillo estelar mediante máscaras especiales. El dispositivo cuenta con dos espejos deformables equipados con más de 1.600 actuadores cada uno para corregir minúsculas imperfecciones de la luz. Esto permitirá identificar planetas hasta mil millones de veces más tenues que su estrella, un contraste similar al de Júpiter frente al Sol.

Oliver Krause, especialista del Instituto Max Planck de Astronomía en Heidelberg, calificó a este coronógrafo como el sistema óptico más sofisticado enviado al espacio. El mecanismo cuenta con una tolerancia de alineación sumamente estricta, inferior a 40 milisegundos de arco en ocho horas continuas. Wolfgang Brandner remarcó que el trabajo coordinado de analistas internacionales en Estados Unidos, Japón y Europa optimiza la revisión de estos datos.

La misión principal de Roman durará cinco años, pero la precisión de su lanzamiento podría estirar su vida útil hasta 22 años. La agencia espacial estadounidense proyecta publicar las primeras imágenes científicas a comienzos de 2027. Los resultados obtenidos servirán de base para proyectos futuros como el Observatorio de Mundos Habitables, orientado a la búsqueda directa de planetas habitables parecidos a la Tierra.

Datos clave

  • Tres patrones climáticos: el telescopio James Webb identificó tres estados recurrentes de nubes y temperatura en la enana marrón SIMP 0136.
  • Ubicación del estudio: el cuerpo celeste analizado se encuentra a 20 años luz y funciona como laboratorio de pruebas atmosféricas.
  • Nuevo instrumental en viaje: el telescopio Nancy Grace Roman llegará al punto L2 para calibrar su coronógrafo de alta precisión.
  • Metas futuras: la tecnología desarrollada permitirá buscar imágenes directas de planetas similares a la Tierra a partir de 2027.

Fuente: infobae.com

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