El caso Zenaida Delgado ingresa a una fase decisiva en el Congreso de la Nación ante el avance del pedido para retirarle su investidura parlamentaria. La legisladora afronta acusaciones por supuesto uso indebido de influencias y la exigencia de pagos irregulares a subordinadas. En la sede legislativa en Asunción, los diferentes bloques comenzaron a alinear posturas para definir la continuidad de su banca.
Posiciones divididas y números en la Cámara Alta
Los sondeos preliminares muestran que una cifra cercana a veintinueve parlamentarios acompañaría la destitución de la senadora. En este bloque convergen colorados de diversas carpas, figuras disidentes, independientes y miembros de bancadas opositoras. Por el momento, el único rechazo confirmado proviene de la propia afectada, mientras doce miembros del cuerpo legislativo mantienen posturas reservadas.
Varios miembros de la bancada oficialista habrían sugerido a la congresista que presente su dimisión para evitar el debate público en el pleno. Esta salida ya fue adoptada previamente por otros excompañeros de bancada que migraron hacia filas oficialistas tras acceder al cargo legislativo. Las conversaciones políticas continúan activas a la espera de una determinación formal previa a la sesión.
El cómputo parlamentario también se ve condicionado por la ausencia de tres legisladores que cumplen compromisos oficiales en España. Ever Villalba y Pedro Díaz Verón participan en actividades de foros interparlamentarios, en tanto que Silvio Ovelar tramitó una licencia académica. A pesar de estas bajas temporales, los promotores de la sanción confían en reunir la mayoría requerida.
El trasfondo judicial en el caso Zenaida Delgado
El caso Zenaida Delgado cobró impulso formal a partir del requerimiento planteado por la senadora Yolanda Paredes. Dicha solicitud señala presuntos actos de aprovechamiento indebido de la función legislativa en beneficio personal. A esta acción se sumó la comunicación remitida por la mesa directiva encabezada por Basilio Núñez ante las instancias judiciales del país.
En sede fiscal se abrió un expediente investigativo tras el testimonio presentado por tres dependientes directas de la parlamentaria investigada. Las denunciantes manifestaron que se les exigía entregar porciones de sus remuneraciones para conservar o gestionar sus nombramientos dentro del Congreso. De acuerdo con las declaraciones asentadas, los montos requeridos bajo este presunto esquema de aportes alcanzaban cifras de hasta cien millones de guaraníes.
El Ministerio Público busca corroborar la documentación arrimada y verificar si los hechos constituyen figuras punibles conforme a las leyes vigentes. La pesquisa penal transcurre de forma paralela a las deliberaciones legislativas sobre la pérdida de investidura. En caso de comprobarse irregularidades graves, los antecedentes deberán derivar en las medidas judiciales que correspondan a la gravedad de los hechos denunciados.
Antecedentes y consecuencias institucionales
La discusión en torno al caso Zenaida Delgado refleja las crecientes tensiones generadas por la figura del transfuguismo dentro del Poder Legislativo. La parlamentaria obtuvo su banca mediante una fuerza opositora y posteriormente se alineó con la bancada de gobierno. Las crisis derivadas de estas transiciones marcaron sucesivos cuestionamientos éticos y pedidos de remoción durante el periodo constitucional en curso.
Para la ciudadanía, las denuncias sobre presuntas deducciones salariales a contratados públicos representan un problema estructural que daña la credibilidad institucional. La pérdida de investidura funciona como una herramienta constitucional de depuración política frente a inconductas parlamentarias comprobadas. Los ciudadanos aguardan señales claras de transparencia respecto a la administración de los fondos asignados al Congreso de la Nación.
Datos clave
- Requerimiento parlamentario: la senadora enfrenta un pedido formal de pérdida de investidura por presunto uso indebido de influencias.
- Alineación de votos: un cálculo inicial estima veintinueve respaldos a la destitución y doce senadores aún sin postura declarada.
- Denuncia penal: tres funcionarias denunciaron supuestos cobros ilegales que sumaban hasta cien millones de guaraníes para conservar cargos.
- Salida alternativa: sectores políticos plantearon a la legisladora presentar su renuncia antes de que se consume la votación parlamentaria.






