El brote de peste más antiguo registrado en la historia humana ocurrió hace 5.500 años cerca del lago Baikal, en el sureste de Siberia. Un equipo científico internacional liderado por Ruairidh Macleod, investigador de la Universidad de Oxford, constató rastros de la bacteria Yersinia pestis en los esqueletos de 18 cazadores-recolectores sepultados en cementerios locales. Los análisis publicados en la revista Nature y difundidos por National Geographic apuntan a que el contacto estrecho con las marmotas originó los contagios prehistóricos.
El rol de las marmotas en el contagio milenario
Las pruebas arqueológicas revelan una relación estrecha entre las comunidades de cazadores y estos roedores silvestres. Investigaciones compartidas en el Journal of Ethnobiology señalan que en las tumbas de aquel período abundaban cientos de incisivos curvos de marmota, empleados habitualmente como ornamentos y ofrendas funerarias.
El biólogo Ruairidh Macleod remarcó que las marmotas constituyen el único vector probado con el cual estas poblaciones antiguas mantenían una interacción constante. Los roedores actuaban como reservorios naturales del germen patógeno en el ecosistema estepario.
Supervivencia bacteriana y dinámica del brote de peste
La propagación infecciosa suele depender de pulgas que parasitan a los mamíferos y transmiten el microorganismo al alimentarse. De acuerdo con estudios citados por el ecólogo Nils Stenseth, de la Universidad de Oslo, las marmotas tarbagán sobreviven a la infección en tasas de entre el 50% y el 80%, lo que permite a la bacteria permanecer activa de forma prolongada.
Especialistas rusos descubrieron que Yersinia pestis puede persistir viva más de 400 días en los nidos subterráneos, soportando incluso los gélidos inviernos mientras los roedores hibernan. En esa etapa histórica, la bacteria todavía carecía del gen ymt, mutación surgida siglos después que facilitó el bloqueo gástrico en las pulgas y potenció los ataques masivos hacia humanos y otros animales durante épocas de sequía.
Tradiciones culturales y amenazas sanitarias vigentes
El impacto de este patógeno trascendió a la prehistoria, como demostró la letal epidemia de Manchuria entre 1910 y 1911, que dejó alrededor de 60.000 fallecidos vinculados a la faena de pieles, según detalló la historiadora Susan Jones de la Universidad de Minnesota. Pese a los intentos de erradicación impulsados por la Unión Soviética hasta 1990, los focos naturales nunca desaparecieron.
Actualmente, este brote de peste sigue representando una amenaza en Mongolia debido a la caza ilícita y al consumo tradicional de carne o vísceras crudas. Costumbres gastronómicas como el tradicional plato boodog continúan generando víctimas fatales, lo que mantiene en alerta a las autoridades sanitarias.
Datos clave
- Origen prehistórico: El análisis detectó la bacteria Yersinia pestis en restos de 18 personas sepultadas hace unos 5.500 años en Siberia.
- Animal reservorio: Las marmotas tarbagán resisten la infección hasta en un 80% y cobijan la bacteria en sus madrigueras subterráneas por más de 400 días.
- Riesgo actual: La manipulación de presas y platos tradicionales en Mongolia perpetúa el peligro de contagio en poblaciones locales.






