El blanqueamiento de corales encendió las alarmas de los científicos en Costa Rica debido al calentamiento del océano Pacífico provocado por el fenómeno de El Niño. Frente a esta emergencia ambiental, investigadores de la Universidad Estatal a Distancia decidieron sumergir 2.700 estructuras de viveros marinos a mayor profundidad para evitar que mueran por estrés térmico.
La intervención se ejecutó en la zona de Isla Tortuga, dentro del Golfo de Nicoya, donde las estructuras pasaron de encontrarse a cinco metros de la superficie a trece metros de profundidad. El objetivo primordial de este descenso es proteger a las colonias de las elevadas temperaturas del agua y asegurar la supervivencia del ecosistema coralino.
Riesgo térmico por el fenómeno de El Niño
El calentamiento de las capas superficiales del mar genera graves adversidades para diversas especies marinas y ecosistemas frágiles. Yeison Lizano Rojas, investigador encargado del proyecto de restauración en Isla Tortuga, explicó que el incremento de calor en el Pacífico genera condiciones desfavorables directas sobre los arrecifes.
Este panorama climático adverso obligó también a suspender de manera provisional las tareas de fragmentación, jardinería submarina y colocación de nuevos soportes. La prioridad actual de los expertos consiste en asegurar que las colonias ya existentes logren sobrellevar las semanas de estrés ambiental.
El mecanismo biológico del blanqueamiento de corales
El proceso de blanqueamiento de corales se desencadena cuando se rompe la relación simbiótica entre estos organismos y las algas microscópicas conocidas como zooxantelas. Estos microorganismos fotosintéticos proporcionan más del noventa por ciento de la energía y los nutrientes vitales para el desarrollo coralino.
Cuando las aguas registran temperaturas anormalmente elevadas de manera sostenida, el coral activa un mecanismo de defensa y expulsa a las algas, perdiendo sus colores característicos. Lizano Rojas precisó que este fenómeno debilita gravemente al organismo, aunque no implica una muerte automática. Si las aguas recuperan niveles térmicos normales a tiempo, el tejido puede volver a poblarse y subsistir.
Monitoreo ambiental y valor de los arrecifes
Para verificar la efectividad del operativo, los científicos intensificaron el monitoreo de los parámetros fisicoquímicos en Isla Tortuga. Los especialistas evalúan de forma constante variables clave como la temperatura, la salinidad y los niveles de calidad del agua circundante.
De acuerdo con los reportes de los biólogos, el traslado a trece metros ha brindado resultados favorables preliminares al mantener las colonias bajo una temperatura más estable. Esta iniciativa cuenta con el trabajo articulado del Instituto Nacional de Aprendizaje y el respaldo de la empresa Bay Island Cruises.
La preservación de estas barreras es fundamental para la biodiversidad marina, ya que actúan como refugio, zona de alimentación y área de reproducción para innumerables peces e invertebrados. A nivel regional, el deterioro coralino no solo impacta en el equilibrio ecológico, sino que compromete de manera directa las actividades económicas de pesca y turismo costero.
Datos clave
- Operativo de rescate: se trasladaron 2.700 corales de cinco a trece metros de profundidad para mitigar el calentamiento del agua.
- Causa principal: las anomalías térmicas en el océano Pacífico están asociadas al ciclo climático de El Niño.
- Impacto biológico: el estrés térmico provoca la expulsión de zooxantelas, algas que suministran más del 90 % de los nutrientes al coral.
- Instituciones involucradas: la medida fue coordinada por la UNED junto con el Instituto Nacional de Aprendizaje y Bay Island Cruises.






