Los beneficiarios del TPS procedentes de El Salvador necesitan un período de transición extendido ante cualquier eventual cambio en su situación migratoria en Estados Unidos, según planteó el obispo Evelio Menjívar Ayala. El pronunciamiento se conoció a través de un artículo de opinión publicado en el medio legislativo The Hill. La autoridad eclesiástica advirtió que una cancelación repentina del programa causaría graves repercusiones familiares, laborales y comunitarias.
El líder religioso, quien encabeza la diócesis de Wheeling-Charleston en Virginia Occidental, argumentó que las personas protegidas por este instrumento requieren margen suficiente para explorar vías legales o planificar un eventual regreso a su país de origen. En su escrito, subrayó que no se opone a las facultades estatales para administrar las fronteras, pero enfatizó que la salida de quienes residen formalmente en la nación norteamericana debe desarrollarse de forma gradual y ordenada.
Un llamado urgente para los beneficiarios del TPS
Menjívar Ayala puntualizó que los ciudadanos salvadoreños conforman una de las comunidades con mayor estabilidad dentro del beneficio migratorio. Muchos de ellos han vivido durante décadas bajo este amparo legal, lo que les permitió abrir negocios, adquirir viviendas y criar hijos nacidos en suelo estadounidense. Por ello, una interrupción no programada desarticularía hogares y dejaría desprovistos a sectores clave de la economía.
De acuerdo con la exposición del prelado, una transición adecuada brindaría margen a las empresas para reorganizar sus plantillas y evitar caídas productivas. Al mismo tiempo, permitiría a las autoridades salvadoreñas preparar las condiciones indispensables para recibir a compatriotas que han pasado años fuera de su tierra natal. Esta pausa también otorgaría espacio al Congreso estadounidense para debatir mecanismos legislativos permanentes.
La experiencia personal y el valor del trabajo
El jerarca católico recordó en su artículo su propia vivencia como migrante tras haber huido del conflicto armado en El Salvador durante su juventud. Explicó que gracias a esta protección estatal pudo incorporarse a la fuerza laboral en actividades de construcción y limpieza. Esos empleos le permitieron costear su vida, tributar y posteriormente comenzar su formación sacerdotal.
El obispo destacó que esta autorización no representó únicamente un medio de sustento digno, sino un camino de integración efectiva a la comunidad que lo acogió. Desde su perspectiva, los beneficiarios del TPS han aportado continuamente al fisco y fortalecido economías regionales tanto en el país receptor como en El Salvador mediante el envío sistemático de remesas familiares.
Desafíos para el retorno y la realidad salvadoreña
Aunque Menjívar Ayala admitió que El Salvador presenta avances en materia de seguridad ciudadana, advirtió que el regreso masivo de personas generaría una notable presión social y económica. La infraestructura de empleo y los servicios públicos locales requerirían de una coordinación previa para absorber a miles de repatriados sin deteriorar la estabilidad lograda.
Asimismo, el obispo remarcó que la doctrina de la Iglesia católica reconoce la potestad soberana de cualquier Estado para resguardar sus fronteras y ejecutar normativas migratorias vigentes. No obstante, insistió en que tales medidas deben aplicarse con un criterio humanitario que pondere la trayectoria de arraigo construida por miles de familias a lo largo de décadas.
Datos clave
- Petición eclesiástica: el obispo Evelio Menjívar Ayala solicitó un plazo amplio de transición antes de aplicar cambios al estatus migratorio de origen salvadoreño.
- Impacto social: la advertencia destaca que una suspensión repentina perjudicaría a empleadores, iglesias, vecindarios y familias con hijos ciudadanos estadounidenses.
- Vía legislativa: el religioso propuso que una extensión otorgue tiempo al Congreso de Estados Unidos para analizar soluciones migratorias definitivas.






