La batalla de Boquerón representó la primera gran victoria militar paraguaya en el Chaco tras un prolongado asedio de veinte jornadas. Las fuerzas comandadas por el teniente coronel José Félix Estigarribia lograron doblegar la defensa boliviana el 29 de septiembre de 1932. Aquel triunfo inicial cimentó las bases operativas de todo el conflicto chaqueño.
Las semanas críticas del asedio y los combates de desgaste
Tras el asalto inicial infructuoso registrado a principios de septiembre, las unidades nacionales se dedicaron a neutralizar los auxilios exteriores dirigidos al fortín. Durante esos días se produjeron choques de gran magnitud, entre ellos el enfrentamiento que derivó en la muerte del capitán boliviano Víctor Ustárez a manos de soldados del Regimiento de Infantería 3 Corrales. Su caída desarticuló los planes adversarios de mantener abierta la senda que unía Boquerón con la posición de Yucra.
En las jornadas subsiguientes, los regimientos 14 y 16 de Bolivia pretendieron vulnerar las posiciones paraguayas sin conseguir su cometido. Fueron repelidos con pérdidas considerables, lo que permitió a las tropas locales capturar diverso material bélico, entre fusiles y ametralladoras. A la par, el comando paraguayo debió encarar desafíos de moral y reorganizar unidades debilitadas en distintos puntos de la línea.
Tecnología bélica y dificultades logísticas en el terreno
El combate incorporó armamento novedoso para la época en el subcontinente americano. Bolivia implementó sin éxito tanquetas Carden-Loyd de tonelaje ligero, mientras que los aviones Potez 25 de la aviación paraguaya cumplieron misiones de bombardeo en condiciones sumamente difíciles y con escasa puntería inicial. Asimismo, arribó al teatro el Regimiento 6 Boquerón, integrado por instructores y cadetes de la Escuela Militar bajo el mando del mayor Arturo Bray.
La falta de agua castigó duramente a ambos bandos a lo largo de las semanas de lucha. Las tropas paraguayas padecieron sed severa hasta la llegada de camiones de requisa, en tanto las fuerzas bolivianas tampoco lograban abastecerse adecuadamente en el reducto. Estas condiciones convirtieron la batalla de Boquerón en una rigurosa confrontación de resistencia física y logística.
El cerco definitivo de la batalla de Boquerón y la capitulación
La clausura del paso se consolidó hacia finales de mes mediante el corte de caminos efectuado por el Regimiento Mongelós y el despliegue de las unidades de caballería e infantería. Una vez cerrado el anillo en el área de Punta Mansa, se desató un ataque apoyado por piezas de artillería de diversos calibres y morteros pesados que redujo las distancias entre las trincheras.
El desgaste continuo quebró la capacidad defensiva de los ocupantes, quienes finalmente solicitaron el alto el fuego durante la noche del 28 de septiembre. Al amanecer del día 29 se exhibieron enseñas blancas sobre las posiciones bolivianas, sellando el desenlace del asedio. Para la memoria histórica nacional, este enfrentamiento demostró la importancia de la planificación logística y la conducción táctica en la defensa del territorio.
Datos clave
- Duración del combate: La confrontación se extendió del 9 al 29 de septiembre de 1932 en el Chaco Boreal paraguayo.
- Conclusión del asedio: El cese de hostilidades se pactó a las 6:00 del 29 de septiembre tras el agotamiento de las reservas del adversario.
- Material bélico utilizado: La artillería movilizada incluyó cañones de 75 y 105 milímetros, además de morteros Stokes-Brandt.
- Significado estratégico: Significó la recuperación del fortín y la primera victoria de envergadura para el Ejército paraguayo.






