El agravamiento del manejo de la basura en Cuba desató un enérgico reclamo de los vecinos del barrio El Vedado, en La Habana, tras la instalación de un centro de acopio improvisado. Los residentes de las calles 5 y H denunciaron la presencia constante de roedores y hedor insoportable frente a sus hogares. La acumulación obligó a una recolección parcial de emergencia por parte de la empresa estatal Servicios Comunales.
El conflicto se originó en el antiguo parqueo del Deportivo José Martí, ubicado a solo una cuadra del emblemático Malecón capitalino. Dicho espacio fue designado como punto de transferencia del programa piloto bautizado como El Rampeño, impulsado por el Consejo Popular Rampa. No obstante, el depósito temporal rápidamente desbordó su capacidad y reunió cerca de cincuenta contenedores colmados de desperdicios orgánicos y escombros.
Foco de contaminación y reclamos vecinales en El Vedado
Los habitantes de la zona manifestaron su profundo descontento debido a que las autoridades locales no realizaron ninguna consulta previa para ubicar el vertedero en un área densamente poblada. Vecinos consultados por la prensa independiente señalaron que la disposición viola las normativas ambientales básicas y el derecho a habitar en un entorno saludable. Cuestionaron además que el sistema únicamente trasladó los desechos de un sector a otro sin resolver la recolección de fondo.
A las inmediaciones de los contenedores se sumaron montículos informales donde las personas arrojaron ramas, restos de construcciones y bolsas descompuestas. Quienes residen enfrente señalaron que los malos olores invaden el interior de las viviendas durante todo el día, imposibilitando abrir ventanas. Asimismo, advirtieron que la proliferación de alimañas incrementa las probabilidades de transmisión de enfermedades infectocontagiosas en una comunidad con alta densidad poblacional.
Promesas incumplidas y fallas de la basura en Cuba
El proyecto El Rampeño se presentó oficialmente a finales de junio como una solución ecológica y moderna para mitigar la acumulación de basura en Cuba. El plan original contemplaba la puesta en marcha de una treintena de triciclos eléctricos y la incorporación de setenta operarios para abarcar catorce circunscripciones. Sin embargo, al iniciar las operaciones formales a principios de julio, la iniciativa apenas disponía de cinco vehículos en condiciones reales de funcionamiento.
El plan estaba liderado por el presidente del Consejo Popular Rampa, Pedro Garcés, quien proyectó también la instalación de una estación de recarga solar. La meta consistía en esquivar la severa dependencia del sistema eléctrico nacional, sumido en frecuentes apagones que paralizan las actividades productivas. A pesar de estos anuncios oficiales, la infraestructura energética complementaria nunca se concretó y el radio de cobertura quedó limitado a cuatro pequeñas cuadrículas.
El impacto de la escasez energética y de recursos
Con el correr de las semanas, los dirigentes del programa admitieron públicamente los retrasos y las dificultades para garantizar fuentes de energía alternativas destinadas a las baterías de los triciclos. Esta situación forzó a los trabajadores de limpieza a recoger los desperdicios de manera manual, sin los implementos de protección mínimos indispensables. Como medida disuasoria, las autoridades optaron por pintar letreros improvisados en muros advirtiendo la prohibición de arrojar escombros, aunque sin estipular sanciones concretas.
Para la población cubana, este episodio refleja una crisis estructural de servicios públicos agravada por el desabastecimiento de combustible y el desgaste de la flota pesada. Al llegar los camiones de Comunales, la capacidad de carga suele ser insuficiente para evacuar el volumen acumulado, dejando remanentes que perpetúan los focos contaminantes. Mientras tanto, la proliferación descontrolada de basura en Cuba continúa generando zozobra vecinal y alertas epidemiológicas en diversos municipios habaneros.
Datos clave
- Centro de acopio polémico: Vecinos de El Vedado denunciaron la instalación inconsulta de un vertedero con unos cincuenta contenedores cerca del Malecón de La Habana.
- Proyecto insuficiente: El plan El Rampeño prometió treinta triciclos eléctricos y paneles solares, pero comenzó a operar con solo cinco unidades y sin autonomía energética.
- Riesgo epidemiológico: La acumulación prolongada de residuos genera malos olores constantes, atracción de roedores y un grave peligro higiénico para las familias cercanas.
- Retiro parcial: Tras la difusión de quejas vecinales en internet, cuadrillas estatales retiraron únicamente una fracción de los desechos acumulados.






