El avistamiento de ballenas sorprendió a turistas y residentes en la Playa Mansa de Punta del Este el fin de semana. Cientos de curiosos acudieron hasta la orilla marítima para observar las maniobras de los gigantescos animales marinos. La presencia de los cetáceos se extendió durante varias horas y convocó a familias enteras que disfrutaban de una jornada soleada frente al mar.
La organización civil Ballenas Uy difundió imágenes del suceso tras recibir múltiples reportes de bañistas y miembros de su red de monitoreo. De acuerdo con los especialistas, cerca de ocho ejemplares nadaron a escasa distancia de la rompiente entre las paradas 35 y 38. Los espectadores registraron saltos y desplazamientos continuos de los mamíferos, una actividad que se prolongó hasta después de la puesta del sol.
El fenómeno del avistamiento de ballenas en el Atlántico
El paso de estos ejemplares por el litoral este uruguayo forma parte de su ciclo migratorio regular entre los meses de julio y octubre. En esta época del año, los mamíferos abandonan las frías aguas polares de la Antártida y viajan hacia latitudes más templadas con fines reproductivos. Las costas de los departamentos de Maldonado y Rocha ofrecen condiciones calmas ideales para el cortejo, el alumbramiento y la cría de los ballenatos.
El seguimiento técnico de estos movimientos está a cargo de proyectos locales como Identidad Franca, impulsado por investigadores uruguayos. Este equipo registra mediante fotografías e información comunitaria el paso individual de cada espécimen por la cuenca marítima. El registro ciudadano complementa el trabajo de conservación y permite rastrear la frecuencia con la que regresan a las bahías locales.
Características y protección de los cetáceos migratorios
La especie protagonista de estas apariciones corresponde a la ballena franca austral, un animal que destaca por su porte imponente. Las hembras adultas pueden alcanzar los 17 metros de longitud y superar las 40 toneladas de peso, siendo de mayor tamaño que los machos. Las crías nacen con cuatro metros de largo y duplican sus dimensiones corporales en apenas tres meses de lactancia materna intensiva.
El marco legal de Uruguay designó sus aguas jurisdiccionales como un santuario para proteger a mamíferos marinos frente a la caza o el acoso comercial. Las directrices de navegación exigen mantener un margen de al menos 300 metros respecto a los animales para resguardar su seguridad y la de las embarcaciones. Por este motivo, la costa continental resulta el sitio más propicio y seguro para contemplar sus evoluciones sin interferir en su desplazamiento natural.
Un atractivo que impulsa el turismo de naturaleza
La concurrencia masiva en la península refleja el interés creciente que despiertan estos mamíferos entre visitantes nacionales y extranjeros. Semanas antes, localidades costeras como La Pedrera en Rocha también fueron escenario de concurridas reuniones populares frente al mar. Autoridades departamentales inauguraron recientemente circuitos como la ruta de la fauna marina para canalizar el flujo turístico hacia la educación ambiental y la preservación ecológica.
Los operadores turísticos y biólogos destacan que la presencia costera ofrece una oportunidad educativa única para comunidades de toda la región. El tradicional avistamiento de ballenas consolida a las playas rioplatenses como un punto privilegiado para el contacto respetuoso con la biodiversidad marina austral.
Datos clave
- Ubicación exacta: Los ejemplares nadaron entre las paradas 35 y 38 de la Playa Mansa en Maldonado.
- Ciclo reproductivo: Los cetáceos viajan cada año desde la Antártida para parir y amamantar en aguas templadas.
- Dimensiones corporales: Las hembras adultas alcanzan hasta 17 metros de longitud y pesan unas 40 toneladas.
- Normativa vigente: El mar territorial de Uruguay es un santuario protegido donde rige una distancia mínima de 300 metros para embarcaciones.






