El arte rupestre paleolítico acaba de sumar un descubrimiento sin precedentes en España tras confirmarse la existencia de casi trescientas marcas ancestrales en un sitio turístico frecuentado durante décadas. Científicos del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social dieron a conocer la identificación formal de 280 motivos grabados en la Cova de la Font Major, ubicada en el municipio de Espluga de Francolí, dentro de la provincia de Tarragona.
La revelación, difundida a través de la prestigiosa revista académica Antiquity, transforma las teorías vigentes sobre el poblamiento antiguo en el noreste ibérico. Hasta el momento, dicha región geográfica contaba con un registro casi inexistente de figuras parietales de la Edad de Hielo, lo que relegaba a Cataluña en los mapas tradicionales de la arqueología prehistórica.
Un tesoro oculto entre grafitis modernos
Durante más de sesenta años, miles de visitantes y espeleólogos recorrieron las galerías habilitadas comercialmente en la cavidad sin notar que caminaban junto a obras de miles de años de antigüedad. La caverna comenzó a recibir expediciones sistemáticas desde mediados del siglo pasado y, hacia 1993, las autoridades locales instalaron un circuito guiado de aventura que pasaba a escasos centímetros de los muros grabados.
El hallazgo de este valioso arte rupestre paleolítico ocurrió de forma casual el 30 de octubre de 2019, mientras un grupo interdisciplinario ejecutaba excavaciones vinculadas al proyecto de poblamiento prehistórico financiado por la Generalitat de Catalunya. En medio de inscripciones contemporáneas y marcas vandálicas recientes, los expertos detectaron incisiones con convenciones gráficas características del Paleolítico Superior.
Motivos animales y técnicas milenarias
El inventario documentado incluye 55 representaciones zoomórficas que retratan caballos, ciervos, bueyes salvajes, cabras montesas y la inusual figura de un oso, un depredador escasamente plasmado en los yacimientos europeos de la época. A este grupo se agregan más de dos centenares de grabados no figurativos compuestos por trazos paralelos, composiciones circulares y espirales.
Históricamente, los especialistas consideraban que los conglomerados calcáreos de la cueva eran inapropiados para conservar arte rupestre parietal debido a sus irregularidades. Sin embargo, las comunidades cazadoras recolectoras aprovecharon las finas capas de marga intercaladas en la piedra, un material maleable donde trazaron surcos de entre tres y siete milímetros usando herramientas sólidas y empleando los desniveles rocosos como líneas de suelo.
Datación del arte rupestre paleolítico en la península
Los fechados radiocarbónicos de restos de carbón recolectados en las capas profundas ubican la ocupación humana del recinto entre 40.810 y 25.850 años antes del presente. Además, ciertos detalles formales como patas dibujadas en doble horquilla y cabezas delimitadas por tres líneas apuntan a fases anteriores al período Magdaleniense, es decir, previas a los 19.000 años de antigüedad.
El conjunto sitúa a la cueva como el tercer complejo gráfico más imponente de toda la franja mediterránea ibérica, únicamente superado en cantidad por las famosas cavidades andaluzas de Ardales y La Pileta. Los investigadores anticiparon que aplicarán análisis de series de uranio sobre las formaciones de calcita que cubren varios grabados para obtener precisiones cronológicas aún más estrictas.
Impacto en futuras exploraciones arqueológicas
El éxito en la Font Major motivó una revisión exhaustiva de otras cavidades catalanas, permitiendo ya la localización de manifestaciones gráficas en la Cova Simanya. El hito demuestra que grandes obras antiguas pueden sobrevivir en espacios masivamente intervenidos y que la aparente falta de restos no siempre obedece a una ausencia real de actividad cultural ancestral.
Datos clave
- 280 grabados antiguos fueron identificados en una cueva turística de Cataluña tras pasar inadvertidos durante más de sesenta años.
- 55 figuras de animales componen el registro figurativo principal, entre las que destacan équidos, cérvidos, bóvidos y un oso.
- El tercer complejo más grande de la vertiente mediterránea ibérica posiciona a la región como un enclave de primer orden prehistórico.
- Ocupación milenaria confirmada por fechados de radiocarbono que sitúan la presencia humana entre 40.810 y 25.850 años atrás.






