El reciente apagón en Cuba dejó a más de tres millones de ciudadanos sin suministro eléctrico tras una falla repentina registrada en una línea de alta tensión en el oriente de la isla. El colapso temporal fue reportado durante la jornada del sábado por la empresa estatal Unión Eléctrica (UNE), entidad encargada del abastecimiento.
La avería se produjo cerca del mediodía en una red estratégica de 220 kilovoltios que interconecta el municipio de Nuevitas, en Camagüey, con Las Tunas. Este incidente provocó la desconexión parcial del Sistema Electroenergético Nacional (SEN) y paralizó las actividades cotidianas en varias provincias de la zona oriental durante aproximadamente cuatro horas.
Las causas técnicas del apagón en Cuba
El problema en la infraestructura provocó un disparo inmediato en el tendido eléctrico que abastece el flujo de energía hacia el este cubano. De acuerdo con datos brindados por las autoridades del sector, el fallo aisló de manera simultánea a extensas comunidades de varias gobernaciones.
Sin embargo, la unidad seis de la Central Termoeléctrica 10 de Octubre continuó generando electricidad tras la desconexión. Así lo detalló a la prensa estatal su director general, Jorge Luis Maceira, quien aclaró que el aporte de esta planta amortiguó la caída total del sistema en esa zona y facilitó los trabajos para restaurar el servicio hacia la tarde.
Un sistema energético al borde del colapso
La fragilidad de la red responde a problemas estructurales arrastrados desde hace décadas. La limitada capacidad operativa genera cotidianamente cortes de energía programados que llegan a superar las 20 horas consecutivas en diversas regiones del territorio cubano.
Desde el gobierno local han reconocido que el parque de generación padece severos deterioros, ausencia sostenida de inversiones y graves trabas para acceder al combustible necesario. Las centrales termoeléctricas aportan alrededor del 40% del consumo nacional, pero la mayoría de estas instalaciones operan desde las décadas de 1960 y 1970.
En la actualidad, más de la mitad de los 16 bloques térmicos existentes permanece inoperativa de forma recurrente debido a mantenimientos impostergables o desperfectos mecánicos. Esta permanente indisponibilidad deja un margen nulo para compensar cualquier falla imprevista en las líneas principales de transmisión.
Frecuencia de los cortes y repercusiones regionales
Durante el año 2026, la isla ya contabilizó ocho episodios de colapso general y numerosas desconexiones parciales que perjudicaron a sus 9,4 millones de habitantes. Cada interrupción perturba el funcionamiento del comercio, la provisión de agua, la conservación de alimentos y la rutina diaria en los hogares.
Aunque este último apagón en Cuba fue resuelto en pocas horas por los equipos técnicos, la vulnerabilidad general del sistema mantiene en constante zozobra a la población. Para los analistas del sector en la región, la falta de soluciones de fondo anticipa que los cortes de energía continuarán condicionando la realidad económica y social cubana.
Datos clave
- Afectación masiva: Más de tres millones de usuarios quedaron a oscuras en el oriente de la isla tras la falla de una línea de 220 kilovoltios.
- Planta operativa: La unidad seis de la termoeléctrica situada en Nuevitas conservó su generación y ayudó a restablecer la red en cuatro horas.
- Parque obsoleto: Cerca del 40% de la energía depende de plantas térmicas construidas en las décadas de 1960 y 1970, con reiteradas averías.
- Crisis persistente: En 2026 ya se acumulan ocho apagones generales que complicaron el suministro en todo el territorio cubano.






