Las amenazas a Ángel Di María derivaron en una condena judicial este miércoles en Argentina contra un integrante de la hinchada de Newell’s Old Boys. Los tribunales dictaron una pena de siete años y medio de cárcel para Sergio Di Vanni, identificado como el responsable directo de los amedrentamientos que afectaron gravemente al futbolista y a su entorno en el año 2024.
El fallo pone fin a un proceso judicial iniciado tras los violentos episodios que pretendían impedir que el jugador vistiera de nuevo la camiseta de Rosario Central, clásico rival del club del agresor.
El trasfondo de las amenazas a Ángel Di María en Rosario
Los incidentes investigados ocurrieron en marzo de 2024, en un momento en que el campeón del mundo con la selección argentina militaba en el Benfica de Portugal y analizaba la posibilidad de regresar a la liga de su país. Durante ese periodo, grupos violentos desplegaron una serie de ataques destinados a intimidar al deportista para evitar su fichaje por el conjunto auriazul.
Entre las agresiones documentadas por los investigadores figura una balacera efectuada frente al domicilio de los familiares del futbolista en Rosario, donde los atacantes dejaron una nota intimidatoria con advertencias explícitas sobre las consecuencias de su retorno a la ciudad. Asimismo, los agresores enviaron un paquete a la oficina de un familiar de Di María que contenía la cabeza de un cerdo atravesada por un proyectil de arma de fuego.
Peritajes telefónicos y confesión de los actos delictivos
Las pesquisas policiales y judiciales permitieron reunir pruebas concluyentes mediante el análisis pericial del teléfono móvil perteneciente a Di Vanni. Los reportes técnicos revelaron conversaciones en las cuales el ahora condenado presumía de haber sido el responsable directo de retrasar la incorporación del atacante a Rosario Central.
En su momento, el delantero explicó públicamente que las amenazas a Ángel Di María forzaron la postergación de su retorno al balompié de su país debido al peligro inminente que representaba para sus seres queridos. La prioridad de resguardar a su familia motivó una pausa temporal en sus planes antes de volver a radicarse en su ciudad natal.
El retorno deportivo y el precedente judicial
Tiempo después de superar los momentos de zozobra, el atacante consumó su esperado regreso al club rosarino, donde asumió el liderazgo del plantel en el torneo local de 2025 y en la Copa Libertadores. La resolución dictada en los tribunales sienta un antecedente penal relevante en la persecución de conductas extorsivas vinculadas a las barras bravas en el deporte sudamericano.
El caso despertó amplio interés en la región por la magnitud de la figura involucrada y las repercusiones sobre la seguridad de los deportistas de élite que deciden competir en ligas del continente.
Datos clave
- Condena impuesta: Sergio Di Vanni fue sentenciado a siete años y medio de prisión de cumplimiento efectivo.
- Hechos juzgados: El tribunal comprobó un tiroteo contra una vivienda familiar y el envío de un paquete intimidatorio con restos animales y balas.
- Motivo de la agresión: Los ataques buscaban frenar el fichaje del jugador en Rosario Central por parte de un hincha del clásico rival.
- Pruebas determinantes: Los peritos hallaron mensajes en el teléfono del agresor donde se adjudicaba la autoría de las intimidaciones.






