Una condición de amenaza sísmica alta afecta a más del 63% del territorio de El Salvador, según alertaron especialistas de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas durante una entrevista en Radio YSUCA. El informe técnico expone que prácticamente la totalidad del país centroamericano convive con fallas locales y suelos blandos. Por este motivo, los ingenieros recalcaron la urgencia de respetar normativas estructurales rigurosas ante eventos telúricos.
El ingeniero Ricardo Castellanos, docente del Departamento de Mecánica Estructural de la mencionada casa de estudios, remarcó que resulta inviable hallar zonas completamente seguras en la nación. Las formaciones geológicas jóvenes y la presencia de tierra blanca potencian la energía de los temblores en comparación con los lechos rocosos. La fragilidad del terreno exige planificaciones estrictas antes de iniciar cualquier obra civil.
Suelos frágiles y amenaza sísmica alta en las urbes
Buena parte de la infraestructura urbana del país se encuentra emplazada en terrenos susceptibles a movimientos constantes. El Área Metropolitana de San Salvador, conocida popularmente como el Valle de las Hamacas, concentra fallas geológicas identificables en sus quebradas. Estas hendiduras naturales representan fracturas activas en la corteza terrestre que demandan cautela permanente.
Por su parte, la ingeniera Alexandra Urbina explicó que los mantos de tierra blanca sufren un deterioro severo cuando entran en contacto con el agua. El mal manejo de los desagües pluviales y cloacales favorece la formación de cárcavas y el debilitamiento de taludes. Frente a este escenario, los profesionales insisten en la realización de ensayos geotécnicos exhaustivos para definir fundaciones profundas acordes al terreno.
Edificaciones sismorresistentes y crecimiento vertical
Durante su intervención, los expertos aclararon que no existen estructuras totalmente inmunes a los terremotos. El objetivo de la ingeniería moderna radica en levantar inmuebles sismorresistentes concebidos para evitar el colapso y salvaguardar la vida de sus ocupantes. Una construcción puede quedar inutilizable tras un temblor de gran magnitud, pero el diseño debe permitir la evacuación segura de quienes se encuentren adentro.
El auge de edificios en altura añade una presión considerable a las redes de servicios básicos en las urbes salvadoreñas. Las tuberías de agua potable y saneamiento fueron instaladas décadas atrás para sostener un esquema urbano de baja densidad. Castellanos alertó que densificar sin actualizar la infraestructura circundante multiplica la vulnerabilidad comunitaria frente a emergencias.
Controles de obra y supervisión técnica
El rigor en la fase de ejecución resulta tan importante como el cálculo plasmado en los planos estructurales. La preparación del concreto en obra exige monitorear dosificaciones y realizar pruebas de resistencia periódicas, incluso cuando los materiales dispongan de certificados de fábrica. Los vicios ocultos en vigas o columnas suelen quedar expuestos de forma trágica recién cuando ocurre un sismo violento.
Para los compradores de inmuebles, los especialistas sugieren verificar la trayectoria de las empresas constructoras y consultar la zonificación municipal. Asimismo, instaron a las entidades gubernamentales a establecer exigencias diferenciadas según el tipo de terreno, en vez de fijar alturas uniformes para todo el territorio. Con estas pautas, la amenaza sísmica alta puede mitigarse mediante obras responsables y fiscalizadas con rigor.
Datos clave
- El 63% del suelo salvadoreño registra niveles elevados o muy elevados de peligro geológico.
- Las capas de tierra blanca y los materiales blandos amplifican de manera directa las ondas durante los terremotos.
- El concepto técnico correcto corresponde a estructuras sismorresistentes diseñadas para evitar el colapso humano y no a edificios indestructibles.
- La expansión inmobiliaria vertical impone desafíos adicionales sobre las antiguas redes de servicios públicos en San Salvador.






