Los últimos resultados del informe del Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes (PISA) han encendido las alarmas en el sistema educativo nacional. Tras la evaluación de aproximadamente 6.500 estudiantes en todo Paraguay, los datos revelan una dramática caída en las competencias de lectura y ciencia.
Un sistema en crisis
El examen, que mide el rendimiento académico a nivel global, demuestra que las deficiencias estructurales de la educación paraguaya siguen pasando factura a los jóvenes. Las estadísticas actuales no solo reflejan una incapacidad para comprender textos básicos, sino un retroceso significativo en el razonamiento científico, habilidades fundamentales para el desarrollo profesional y personal.
El Ministerio de Educación y Ciencias (MEC) se enfrenta ahora a la ineludible tarea de replantear las políticas públicas para frenar este deterioro, ya que históricamente el país se ha ubicado en las últimas posiciones de la región.
Falta de inversión
Expertos del sector advierten que, de no incrementarse la inversión pública en educación y mejorarse las condiciones de los docentes, será imposible revertir esta tendencia. La educación paraguaya necesita medidas urgentes para evitar que las próximas generaciones queden excluidas de las exigencias del mercado laboral global.






