Una adolescente despierta en velorio tras permanecer cerca de ocho horas dentro de un féretro, un suceso ocurrido en la comunidad de Sacapulas, departamento de Quiché, en Guatemala. Las autoridades protectoras de la niñez y la fiscalía abrieron un proceso formal para determinar si los progenitores cometieron negligencia al darla por fallecida sin contar con una certificación médica oficial. La menor se encuentra actualmente internada bajo vigilancia especializada en un centro hospitalario regional.
El episodio comenzó cuando la joven, identificada por medios locales como Yuleidy Ixcotoyac, de 15 años, manifestó un intenso dolor en el tórax durante horas de la madrugada. Ante el cuadro agudo, su padre, quien se desempeña como pastor de una congregación religiosa local, resolvió trasladarla en su automóvil particular hacia el centro asistencial de Santa Cruz del Quiché. Sin embargo, en el trayecto hacia el nosocomio, el vehículo detuvo su marcha a la altura de la localidad de San Pedro Jocopilas al notar que la paciente perdió el conocimiento.
La decisión familiar y la ausencia de certificación médica
Al constatar la aparente falta de pulso y respiración, el padre de la joven resolvió no continuar hacia el centro hospitalario y optó por regresar directamente a su comunidad en la aldea El Jocote. En lugar de acudir a profesionales de la salud para verificar el estado de la menor, la familia asumió el deceso de forma empírica y prescindió de cualquier dictamen legal. De este modo, no se tramitó la constancia de defunción ni se efectuaron las diligencias requeridas ante el Registro Nacional de las Personas.
Posteriormente, los parientes adquirieron un ataúd en una funeraria local e instalaron el velatorio en la vivienda familiar con la presencia de allegados y miembros de su congregación. La situación se mantuvo durante aproximadamente ocho horas consecutivas con el cuerpo dentro del féretro. Durante el desarrollo de las exequias fúnebres, la adolescente comenzó a moverse y logró incorporarse por su propia cuenta ante la conmoción de los presentes, un hecho que rápidamente fue captado en videos y difundido en plataformas digitales.
El momento en que la adolescente despierta en velorio
El impacto de las imágenes en las redes sociales motivó la inmediata reacción de las instituciones del Estado guatemalteco para salvaguardar la integridad de la menor. La Procuraduría General de la Nación desplegó un equipo técnico multidisciplinario hasta el domicilio familiar con el propósito de evaluar la situación y constatar su edad biológica exacta, estimada entre los 15 y 17 años. De forma paralela, el Ministerio Público inició diligencias de oficio mediante la Fiscalía Municipal de Sacapulas en coordinación con la delegación regional.
La subprocuradora de la Niñez y Adolescencia, Lucrecia Prera, declaró en medios radiales que organizar una ceremonia fúnebre sin confirmación científica de la muerte configura una presunta situación de descuido o negligencia parental. Según la funcionaria, las leyes vigentes exigen corroborar clínicamente los signos vitales antes de cualquier procedimiento funerario. En caso de detectarse transgresiones graves a los derechos de la adolescente, el organismo protector evalúa formular una acusación formal o intervenir como querellante adhesivo ante la judicatura.
Intervención judicial y estado clínico de la paciente
Tras el incidente, la familia trasladó inicialmente a la joven a un sanatorio privado situado en las inmediaciones de Huehuetenango. No obstante, las autoridades de protección comprobaron que dicho establecimiento carecía de la infraestructura técnica y del equipamiento necesario para realizar estudios complejos. Ante este escenario, la Procuraduría solicitó medidas de protección ante un juez de turno, quien ordenó el traspaso urgente de la paciente hacia un hospital de mayor complejidad técnica.
La adolescente fue ingresada finalmente en el Hospital Regional de Huehuetenango Doctor Jorge Vides Molina, donde permanece bajo estricto monitoreo médico a la espera de evaluaciones complementarias. Por su parte, el Instituto Nacional de Ciencias Forenses precisó que su personal técnico solo interviene ante requerimientos judiciales o fiscales en contextos de posibles muertes violentas. Hasta el momento, las entidades judiciales y administrativas de Guatemala no han dictado órdenes de captura ni imputaciones formales contra los padres mientras se esperan los resultados médicos finales.
Datos clave
- Permanencia en el féretro: La menor permaneció cerca de ocho horas en el ataúd antes de incorporarse por sus propios medios durante el velatorio.
- Omisión de controles médicos: Los progenitores no acudieron a un médico ni tramitaron el acta de defunción ante el registro civil tras notar la pérdida de consciencia.
- Intervención institucional: La Procuraduría General de la Nación y el Ministerio Público abrieron expedientes de oficio para evaluar presunta negligencia de los padres.
- Internación actual: La joven se encuentra internada y bajo observación especializada en el Hospital Regional de Huehuetenango por disposición de un juez de protección.






