Las abejas nativas australianas producen sustancias capaces de neutralizar bacterias resistentes a los antibióticos modernos, según reveló una investigación de la Universidad de Sídney difundida en la revista científica PLOS One. El trabajo determinó que la miel y el propóleo de la especie sin aguijón Tetragonula carbonaria contienen elementos antimicrobianos aún no catalogados por la ciencia. Este hallazgo representa una vía prometedora frente a la creciente crisis sanitaria generada por los patógenos hospitalarios multirresistentes en todo el mundo.
El estudio estuvo encabezado por la investigadora Jasmin Li y supervisado por la doctora Kenya Fernandes, ambas pertenecientes a la Facultad de Ciencias de la mencionada casa de estudios. Los ensayos de laboratorio evaluaron el comportamiento de extractos de propóleo y muestras de miel frente a 16 microorganismos patógenos de alto impacto clínico. Entre los agentes analizados figuraban bacterias grampositivas y gramnegativas de difícil manejo intrahospitalario, como Pseudomonas aeruginosa, Klebsiella pneumoniae y Staphylococcus aureus.
Efectividad comprobada de las abejas nativas australianas
Durante los experimentos, la miel producida por estos insectos consiguió detener el desarrollo de la totalidad de las cepas bacterianas testeadas. Su rendimiento igualó la capacidad antibacteriana de variedades terapéuticas reconocidas a nivel global, tales como las mieles de Manuka y Jarrah. Asimismo, el producto evidenció actividad contra dermatofitos que causan afecciones cutáneas comunes, entre ellos Microsporum canis y Trichophyton interdigitale, responsables de afecciones como la tiña.
Por su parte, el propóleo mostró un comportamiento selectivo pero sumamente enérgico contra microorganismos puntuales como Enterococcus faecalis, Escherichia coli y Staphylococcus aureus. La respuesta biológica observada difiere notablemente de la que ofrece el propóleo de la abeja melífera europea común. En este caso, la formulación natural no atacó levaduras pero sí demostró gran eficacia frente a hongos filamentosos y bacterias específicas a concentraciones muy bajas.
Saberes ancestrales y compuestos químicos desconocidos
Uno de los puntos más destacados por el equipo científico es que la acción bactericida observada no se explica mediante los factores químicos habituales. La presencia de peróxido de hidrógeno en la miel mostró una correlación moderada con la respuesta antimicrobiana, mientras que los niveles de compuestos fenólicos en el propóleo tampoco justificaron por completo su fuerza biológica. Esto sugiere que las abejas nativas australianas elaboran moléculas bioactivas novedosas que todavía no han sido descritas por la literatura médica.
Este descubrimiento científico valida prácticas tradicionales que los pueblos originarios de Australia desarrollaron durante cientos de años. Las comunidades indígenas han aprovechado históricamente las colmenas sin aguijón con fines curativos, asignándoles además un profundo valor cultural y espiritual. A diferencia de las abejas europeas, esta especie construye vasijas de propóleo para almacenar el alimento, lo cual favorece una constante interacción de componentes activos entre la miel y la resina vegetal.
Desafíos de producción y proyección médica
Pese a los alentadores resultados, los especialistas aclararon que la explotación directa de esta miel en tratamientos masivos resulta inviable en el corto plazo. Cada colmena genera aproximadamente un kilogramo de miel por año, un volumen sustancialmente menor al de las explotaciones apícolas convencionales. Por ello, el verdadero potencial radica en aislar los principios activos específicos para desarrollar fármacos sintéticos o derivados de aplicación clínica.
Las muestras analizadas fueron obtenidas entre 2021 y 2023 en las regiones de Nueva Gales del Sur y Queensland con apoyo de la Asociación Australiana de Abejas Nativas. La siguiente etapa del proyecto buscará mapear regiones adicionales para corroborar la homogeneidad de estas propiedades en diversas zonas geográficas. La identificación de estas moléculas podría transformar las terapias actuales frente a microorganismos resistentes que también preocupan a los sistemas de salud de Paraguay y la región.
Datos clave
- Eficacia total: La miel de la especie Tetragonula carbonaria logró frenar el avance de ocho bacterias y dos hongos patógenos de relevancia médica.
- Moléculas inéditas: Los análisis demostraron que la acción antimicrobiana responde a sustancias activas todavía desconocidas para los científicos.
- Límite productivo: La baja cosecha anual de un kilogramo por colmena orienta el interés hacia el aislamiento químico de las sustancias en lugar del consumo directo.
- Raíz tradicional: Las aplicaciones medicinales de estos insectos forman parte del acervo terapéutico milenario de las comunidades aborígenes australianas.






