A un cuarto de siglo de los peores atentados en la historia de EE.UU., el juicio contra el presunto cerebro del 11-S, Khalid Sheikh Mohammed, sigue sin comenzar, sumiendo a los familiares de las víctimas en una agónica espera.
Un juicio postergado hasta 2028
El proceso en la base militar de Guantánamo se ha retrasado sistemáticamente. Recientemente se fijó la fecha del juicio para junio de 2028, un horizonte que muchos familiares temen no llegar a ver debido a su avanzada edad. Personas como Tom Resta, quien perdió a su hermano y a su cuñada embarazada, expresan su frustración ante la posibilidad de que los acusados o sus propios padres fallezcan antes de que se dicte sentencia.
El impacto de la tortura en el caso
Los expertos señalan que las técnicas de interrogatorio de la CIA, calificadas como tortura (incluyendo el ahogamiento simulado), han sido el principal obstáculo legal. Recientemente, un juez militar desestimó las confesiones de Mohammed al determinar que fueron obtenidas bajo "abuso físico y mental extraordinario", lo que complica la estrategia de la fiscalía.
El dilema de las familias
Existe una profunda división entre los familiares de las casi 3.000 víctimas. Mientras algunos apoyan un acuerdo de culpabilidad para asegurar una condena perpetua inmediata y evitar más retrasos, otros exigen un juicio completo para que se revele toda la verdad sobre la tragedia.






